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Los Rituales del Maíz II

Continuamos con los Rituales del Maíz parte II. Como saben el maíz es una de las bases de nuestra rica comida. Hoy les vamos a contar la relevancia del maíz en la comunidad indígena de los huicholes, ya que en los últimos años este grupo ha realizado un intenso activismo contra la siembra del maíz genéticamente manipulado y contra las compañías transnacionales que promueven estos cultivos en México. Y, ¿porqué lo han hecho? ¿Qué significa para ellos el maíz?.

Los huicholes creen que los seres humanos somos de maíz, especialmente las mujeres. Las cinco variantes de maíz que se cultivan en la sierra son concebidas como cinco hermanas, las cuales están asociadas con los cinco rumbos del cosmos: Yuawime, el maíz azul oscuro del sur; Tuxame, el maíz blanco del norte; Talawime, el maíz morado del poniente; Taxawime, el maíz amarillo del oriente, y Tsayule, el maíz pinto del centro, las cuales deben sembrarse juntas en la milpa, pero nunca revueltas. La relación entre el hombre/mujer sembrador y el maíz equivale a un matrimonio; sin embargo, es una frágil relación porque implica establecer una alianza con los dioses del inframundo: los parientes de las muchachas del maíz.

El concepto huichol de persona está sobredeterminado por la relación entre el cultivador y la planta. Muchos nombres personales, tanto de hombres como de mujeres, se refieren a algún aspecto del cultivo de la milpa.

El cultivo del maíz forma parte de una ceremonia cuya realización es imprescindible para la preservación de todo el complejo simbólico huichol. La identificación de esta comunidad con el maíz implica que el ciclo agrícola anual es también una metáfora de la vida humana. Y, en un sentido más amplio, la vida humana es una metáfora de los ciclos de creación y renovación del cosmos. La actitud ecologista de los huicholes no pone al hombre en el centro de la naturaleza, sino que plantea una alianza matrimonial con ella, donde el respeto y el buen trato son la base de la convivencia.

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Día de Muertos

Esta festividad mexicana ha sido declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO desde 2008.

Esta celebración es una gran comilona. La fiesta de los difuntos permite convivir a vivos y muertos, departir y sentarse a la mesa para compartir los alimentos, recordar y hablar con los familiares que ya no habitan este mundo.

Por ejemplo entre la comunidad indígena de los nahuas la muerte no es un momento para el descanso eterno y ocioso; por el contrario, se trata de un cambio de existencia en el que los difuntos trabajarán del mismo modo en que los vivos lo hacen para reproducir el cosmos indígena. Por ejemplo, los chamanes se transforman en fenómenos pluviales —personas rayo, personas neblina, personas relámpago— al morir y a partir de entonces trabajarán trayendo la lluvia y colaborando con sus pares humanos en favor de la fertilidad agraria y la prosperidad.

Las personas nahuas solteros o solteras tendrán que cargar temporalmente el mundo —Tlalpikpak—; cuando uno de estos adultos solteros muere, se produce un movimiento telúrico pues cambia de hombro con alguien más. Así, los temblores son la evidencia de este hecho.

Los nahuas tendrán como destino post mortem el Miktlan, un pueblo similar al que habitan los vivos, donde la gente es agricultora, vive en familia, acude a la iglesia, es decir: vive en sociedad.                                            

Son esta clase de muertos los que acuden año con año a visitar a sus familiares, al regresar a sus casas para recibir lo que más les gustaba comer y beber en vida: mole, tamales, pozole, tequila, café, pero también sus instrumentos de labranza y vestimenta con las que trabajarán en su propio mundo.

El Día de Muertos sólo es comprensible a la luz de las nociones indígenas de regeneración y agricultura, de vida y muerte y de una concepción singular de persona, según la cual la existencia es posible más allá de la vida humana. Así, finalmente, más que un culto a la muerte, estamos frente a una celebración a la vida y ante el reconocimiento de otro tipo de sociabilidad y existencia que incluye a los muertos.

Te deseo un ¡feliz día de muertos!

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Los Rituales del Maíz I

Bajo este nombre, empezaremos a contarles una serie de rituales que hacemos en México desde hace cientos de años con esta maravillosa planta que es el maíz.

El maíz, a su manera, ha sido considerado un fenómeno divino. Alrededor de este producto se siguen realizando rituales, por ejemplo el que se hace en la huasteca, región que comprende al menos seis estados de la República mexicana en la que habitan nahuas, otomíes, pames, totonacos, huastecos y tepehuas. En esta zona la ceremonia del maíz se conoce como Tlamanes, que en náhuatl significa agradecimiento.

Tlamanes se celebra en dos épocas del año agrícola: con la llegada de las lluvias durante el periodo de siembra (abril-mayo), y con motivo de la cosecha (octubre-noviembre). En la primera época, el objetivo de estas ceremonias es solicitar permiso a los Señores de Abajo, los Señores de la Tierra, para sembrar el maíz en las milpas (campos sembrados de maíz). En la segunda, se agradece la cosecha correspondiente. Así, se busca asegurar un ciclo agrícola sin contratiempos y con abundante producción.

Durante el ritual hay comida, bebida, música, bailes, flores, velas, tabaco, copal (incienso), semillas de maíz, entre muchas otras cosas para el altar. En este rito participan el dueño de la milpa, su familia y amigos cercanos. La ceremonia de la siembra dura alrededor de diez horas. El ritual de la cosecha 36 horas y con él se cierra el ciclo agrícola. No es raro escuchar entre ellos expresiones como: «el maíz es nuestra fuerza», «el maíz es nuestra sangre», «el maíz es nuestro padre».

Así les iremos contando alternadamente acerca de los diversos y variados rituales del maíz y les vamos a platicar más sobre la extensa gastronomía de México. ¡Hasta la próxima!